
La transformación digital está cambiando la forma en que funcionan hospitales y clínicas. Fichas clínicas electrónicas, telemedicina, dispositivos médicos conectados, sistemas de diagnóstico e inteligencia artificial permiten procesar más información y agilizar procesos, pero también están creando una infraestructura sanitaria cada vez más interconectada y, por lo mismo, más expuesta.
El desafío fue abordado en el Forum Salud Digital Chile 2026, encuentro que reunió a ejecutivos y especialistas del sector y que contempló un panel específico sobre ciberseguridad e infraestructura crítica en la era de la inteligencia artificial.
Para Patricio Campos, CEO de Resility, especialista en inteligencia artificial y partícipe en la instancia, la discusión debe cambiar de foco, ya que no se trata únicamente de proteger computadores o servidores, sino de proteger la continuidad de la atención.
“Cuando hablamos de ciberseguridad en salud no estamos hablando solamente de proteger información. Estamos hablando de proteger la continuidad de una atención médica. Si un sistema crítico deja de funcionar producto de un ataque, las consecuencias pueden llegar directamente al paciente”, advierte.
La dimensión del desafío queda reflejada en un estudio de PwC publicado este año. De acuerdo con una encuesta a 381 líderes de organizaciones de salud, solo 35% cuenta con controles integrales para proteger los datos durante todo su ciclo de vida, mientras que entre las amenazas para las que el sector se siente menos preparado están los ataques contra productos y dispositivos conectados.
Para Campos, el problema se vuelve aún más complejo con la incorporación de inteligencia artificial. “La IA está entrando en áreas más sensibles de la salud, pero cada nueva integración también puede abrir una nueva superficie de ataque. El desafío es aprovechar sus beneficios sin perder de vista quién puede acceder a los datos, qué sistemas están conectados y qué ocurre si alguno de ellos es comprometido”, explica.
La preocupación no es solamente preventiva. Un análisis de Fortified Health Security publicado en julio registró un 60% de aumento en los hallazgos críticos y de alto riesgo de ciberseguridad durante el primer semestre de 2026, mientras que la capacidad de remediarlos cayó significativamente respecto del año anterior.
El escenario obliga además a mirar un punto que suele quedar en segundo plano: los equipos y dispositivos que forman parte de la atención médica. Sistemas de imagenología, monitores, dispositivos de diagnóstico y otras tecnologías pueden estar conectados a las redes de una institución y requieren estrategias de seguridad distintas a las de un computador convencional.
“Un hospital puede tener excelentes sistemas de seguridad informática y, aún así, mantener puntos vulnerables en dispositivos médicos, proveedores externos o sistemas antiguos. La ciberseguridad tiene que abarcar todo el ecosistema y no solamente el área de informática”, sostiene Campos.
Para el especialista, la transformación digital del sector salud debe avanzar junto con una estrategia de resiliencia. “La pregunta que deberían hacerse hospitales y clínicas no es solamente cómo evitar un ataque, sino cuánto tiempo podrían seguir atendiendo a sus pacientes si mañana alguno de sus sistemas críticos deja de funcionar”, concluye.