
El costo de la atención se ha vuelto un factor decisivo en cómo los chilenos cuidan su salud. Así lo muestra el estudio “¿Quién me protege? Una radiografía de la seguridad en salud en Chile”, hecho por Bci Seguros e Ipsos. Se presentó este jueves en el Encuentro de Salud 2026 de la aseguradora, titulado “Nuevas oportunidades en salud: el cliente Fonasa en el centro”.
La encuesta, aplicada a personas de entre 18 y 70 años, indica que el 64% aplazó o suspendió una consulta o tratamiento por su costo durante los últimos 12 meses. Esa es la cifra que mide la postergación propiamente tal. El estudio construye además un indicador más amplio, que agrupa tres conductas: postergar una atención, endeudarse o pedir dinero prestado para enfrentar gastos de salud. Al sumar a quienes no dejaron de atenderse, pero tuvieron que endeudarse o pedir prestado para hacerlo, la cifra sube a 74%. La situación afecta tanto a afiliados de Fonasa como de isapres.
Sin colchón ante una emergencia
El estudio revela además que los hogares tienen poco dinero disponible frente a un problema de salud. El 80% afirmó que no podría pagar más de $1 millón con fondos propios sin endeudarse o recurrir a terceros. El 30% no podría cubrir más de $100.000 y el 17% dijo no tener recursos para pagar monto alguno.
Ante un gasto médico inesperado de $1 millón, el 37% recurriría a tarjetas, créditos o préstamos. El 55% necesitaría endeudarse o pedir ayuda económica a su entorno.
“Una enfermedad puede generar un impacto importante en la economía familiar, especialmente cuando no se cuenta con recursos para enfrentarla. Por eso, es importante contar con coberturas adecuadas a las necesidades de cada persona y conocer qué gastos cubren y cómo utilizarlas”, señaló Felipe Allendes, gerente de Negocios de Bci Seguros. Agregó que los datos muestran que aún hay espacio para avanzar en protección e información.
El exafiliado de isapre: conforme con Fonasa, pero pagando por rapidez
Uno de los focos del estudio fue el grupo que se ha cambiado de las isapres al seguro público. Entre quienes dejaron una isapre en los últimos tres años, el 54% considera que su cobertura y acceso a la salud mejoraron tras entrar a Fonasa, el 28% cree que siguen igual y el 18% cree que empeoraron. El 43% de este grupo no piensa volver al sistema privado en los próximos 12 meses.
Para Nicolás Fritis, country manager de Ipsos Chile, esa preferencia se explica por el presupuesto: “Quienes migraron destacan el ahorro mensual que les permite disponer de más recursos para otros gastos. Vemos que los afiliados están haciendo un uso más inteligente de su presupuesto: al pagar menos como base, tienen mayor margen para decidir cómo responder a sus necesidades de salud”.
Sin embargo, los tiempos de espera siguen llevando a los pacientes hacia los prestadores privados. El 71% de los encuestados pagó total o parcialmente una atención privada en el último año para atenderse más rápido que en la red pública. La cifra sube a 82% entre quienes se cambiaron de isapre a Fonasa, frente al 65% de quienes siempre han estado en Fonasa. Es decir, el afiliado Fonasa que antes estuvo en isapre sigue pagando por atención privada. Por eso hoy es un grupo clave para clínicas, centros médicos y aseguradoras.
Brecha de información frente al cáncer
La encuesta también mostró que falta información sobre la cobertura ante enfermedades complejas. Frente a un posible diagnóstico de cáncer, solo el 38% dice saber qué gastos tendría que pagar de su bolsillo. El mismo porcentaje dice conocer el trámite para activar sus coberturas.
El encuentro cerró con la exposición de Matías Goyenechea, exjefe de la División de Planificación y Desarrollo Estratégico de Fonasa, quien analizó el escenario de la Modalidad de Cobertura Complementaria (MCC) y las tendencias del asegurado público. Luego, la comunicadora Claudia Conserva habló de su experiencia personal con el cáncer y de la importancia de estar protegido en salud.