Modelo de atención humanizada en UCI pediátrica mejora tratamientos y reduce infecciones

La doctora Marcela Concha, intensivista pediátrica de Clínica Indisa, destaca que la integración activa de las familias en la UCI ha permitido disminuir el estrés de los pacientes, reducir la hospitalización y mejorar los resultados clínicos.

El modelo de atención humanizada ha transformado de manera profunda el funcionamiento de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátrica (UCI) de Clínica Indisa. Así lo afirma la doctora Marcela Concha, pediatra con más de 44 años de experiencia y médico intensivista, quien ha sido testigo del cambio desde un sistema cerrado hacia uno centrado en el bienestar integral del niño y su familia.

Familia presente y mejores resultados clínicos

Según explica la especialista, la presencia constante de los padres y cuidadores reduce significativamente la ansiedad y el estrés de los pacientes pediátricos. “El niño se siente acompañado, comprendido y seguro, lo que nos permite disminuir el uso de sedación y, en muchos casos, acortar los días de hospitalización”, señala. Además, el rol activo de la familia permite detectar precozmente signos de alerta, contribuyendo a prevenir complicaciones.

Uno de los pilares del modelo es la política de “puerta abierta”, que permite el acompañamiento familiar las 24 horas del día. Este enfoque, lejos de aumentar los riesgos, ha demostrado que no incrementa las infecciones ni los eventos adversos, desmitificando la idea de que una mayor presencia familiar compromete la seguridad clínica.

La humanización también se refleja en el entorno físico. Las habitaciones dejaron atrás los espacios blancos y rígidos para incorporar colores, ilustraciones y elementos personalizados. Techos con dibujos, sábanas de colores y objetos personales buscan generar un ambiente más cercano y menos hostil para los niños hospitalizados.

En cuanto al uso de tecnología y procedimientos invasivos, la doctora Concha enfatiza que ambos son compatibles con una atención humanizada. Los padres participan en exámenes y procesos diagnósticos, recibiendo explicaciones claras y acompañamiento constante. En situaciones complejas o de mal pronóstico, la comunicación se basa en la empatía, el diálogo y la toma de decisiones compartidas.

Finalmente, la especialista subraya que este cambio de paradigma exige una formación médica distinta. “Somos médicos y tratamos enfermedades, pero también debemos abordar lo emocional y lo humano. La capacitación en humanización es clave para entregar una atención más completa y ética”, concluye.

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