
En Chile, el cáncer de pulmón es una de las principales causas de muerte por cáncer, con más de 3.500 nuevos diagnósticos al año y una alta proporción de casos detectados en etapas avanzadas. En este contexto, un equipo clínico y de ingeniería desarrolló una herramienta basada en inteligencia artificial (IA) que busca mejorar la detección temprana de la enfermedad dentro del sistema público de salud.
La tecnología, denominada OncovigIA, fue creada en 2022 por un equipo liderado por el oncólogo e investigador de la Universidad Católica, José Peña, a partir de su experiencia clínica en el Hospital Sótero del Río. El sistema utiliza ciencia de datos e IA para analizar automáticamente los informes de tomografías computadas y detectar menciones compatibles con cáncer pulmonar o lesiones que requieren seguimiento.
Detección automatizada y priorización clínica
A diferencia de otras soluciones, OncovigIA no entrega diagnósticos médicos ni reemplaza la evaluación clínica. Su función es actuar como un sistema de alerta temprana, priorizando casos que requieren revisión por equipos especializados. La herramienta aborda uno de los principales problemas del sistema: la gran cantidad de informes radiológicos que contienen hallazgos relevantes, pero que no siempre son derivados ni seguidos oportunamente.
Entre noviembre de 2024 y abril de 2025, el sistema analizó 7.751 escáneres en el Hospital Sótero del Río, identificando 630 reportes sospechosos. De ellos, 154 correspondían a cáncer pulmonar confirmado, y cerca de un 24% no había sido derivado ni seguido por los equipos clínicos correspondientes. En el caso de nódulos pulmonares, el 74% de los pacientes que requerían control no contaba con seguimiento activo.
Según el equipo desarrollador, el principal cuello de botella no está en la realización de los exámenes, sino en el tiempo que transcurre entre la emisión del informe y la acción clínica. La priorización automática permite reducir ese desfase y mejorar la oportunidad diagnóstica, especialmente en una patología donde el retraso impacta directamente en el pronóstico.
Gracias a la implementación de esta vigilancia activa, más de 20 pacientes con cáncer pulmonar en etapas tempranas o lesiones sospechosas fueron reincorporados a seguimiento clínico en un periodo de seis meses, evidenciando el potencial de la herramienta para apoyar la toma de decisiones y optimizar los flujos de atención en el sistema público de salud.