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Nuevo estudio revela que el tejido cardíaco podría regenerarse tras un infarto

La investigación, publicada en la revista Circulation Research, desafía uno de los paradigmas más arraigados de la medicina y abre nuevas perspectivas para el desarrollo de terapias regenerativas en enfermedades cardiovasculares.

Durante décadas, la ciencia sostuvo que el corazón humano carecía de capacidad para regenerarse luego de un daño severo, como el provocado por un infarto al miocardio. Esta premisa ha sido clave para entender por qué las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte a nivel global. Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, solo en 2022 cerca de 19,8 millones de personas fallecieron por este tipo de patologías, equivalentes al 32% de las muertes en el mundo.

Los infartos ocurren, generalmente, cuando un coágulo bloquea las arterias coronarias, impidiendo el paso de sangre y oxígeno al músculo cardíaco. Esta interrupción provoca la muerte de las células del corazón, que históricamente se consideraban incapaces de renovarse. Sin embargo, un reciente estudio liderado por el doctor Robert D. Hume pone en duda esta creencia largamente aceptada.

Evidencia inédita en tejido cardíaco humano

La investigación, difundida por Science Alert y publicada en Circulation Research, analizó tejido cardíaco humano vivo, algo poco frecuente en este tipo de estudios. Para ello, los científicos trabajaron con muestras obtenidas tanto de un donante con muerte cerebral como de pacientes sometidos a cirugías de bypass coronario.

El equipo examinó en detalle el ARN —molécula clave para identificar qué genes están activos en las células— y diversas proteínas presentes en el tejido. Este análisis permitió detectar señales claras de que ciertas células musculares cardíacas no solo sobrevivían al daño, sino que también volvían a activarse y dividirse, evidenciando un proceso de regeneración celular nunca antes observado directamente en humanos.

“Nuestra investigación muestra que, aunque el corazón queda marcado después de un ataque cardíaco, produce nuevas células musculares, lo que abre nuevas posibilidades”, señaló el doctor Hume en declaraciones recogidas por Science Alert. Hasta ahora, este fenómeno solo había sido documentado en modelos animales, como ratones.

Un avance con proyección, pero sin falsas expectativas

Los investigadores advierten que este hallazgo no implica una cura inmediata ni significa que la regeneración natural del corazón sea suficiente para revertir los efectos de un infarto. La capacidad observada es limitada y no evita por sí sola el daño estructural que deja este tipo de eventos.

No obstante, el estudio representa un avance significativo al abrir nuevas líneas de investigación. La posibilidad de comprender y potenciar estos mecanismos naturales podría, en el futuro, permitir el desarrollo de terapias regenerativas capaces de amplificar la producción de nuevas células cardíacas y mejorar la recuperación de los pacientes.

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