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Cirugía bariátrica con imanes llega a Chile y abre una alternativa menos invasiva

Una tecnología aprobada por la FDA que reemplaza grapas y suturas por magnetos comienza a utilizarse en el país, con foco en el control metabólico y menor riesgo postoperatorio.

A diferencia de procedimientos tradicionales como el bypass gástrico o la manga gástrica —que implican cortes y resecciones del estómago—, esta tecnología se basa en la colocación de magnetos en distintos segmentos del sistema digestivo. Al atraerse entre sí, los imanes comprimen los tejidos y generan una nueva conexión natural, produciendo cambios hormonales y metabólicos sin necesidad de intervenir de forma invasiva la anatomía digestiva.

Una técnica con foco metabólico

El cirujano canadiense Michel Gagner, considerado uno de los pioneros mundiales en cirugía bariátrica laparoscópica, explica que el objetivo principal de esta innovación no es solo la pérdida de peso. “Dependiendo del tamaño del magneto, se han observado pérdidas de hasta el 80% del exceso de peso, pero el foco clave está en el control metabólico”, señaló durante un simposio realizado recientemente en Chile.

Actualmente existen dos variantes del procedimiento: MagDI, que conecta el duodeno con el íleon, y MAGGI, que une el estómago con el intestino. Esta última posiciona a Chile como pionero regional en su aplicación. En el mundo, la tecnología comenzó a utilizarse hace cerca de dos años y suma alrededor de 600 procedimientos realizados.

Desde la práctica clínica local, los especialistas aclaran que no todos los pacientes son candidatos. El cirujano bariátrico Matías Sepúlveda, de Clínica Las Condes, explica que quienes requieren un bypass gástrico clásico, por ejemplo, no pueden optar a esta técnica. En cambio, los mejores perfiles son personas con diabetes tipo 2, pacientes que recuperaron peso tras una cirugía previa o quienes presentan enfermedades metabólicas sin un exceso de peso extremo.

En la misma línea, Marcos Berry, jefe del Instituto Bariátrico y Metabólico de Clínica MEDS, destaca que incluso con una baja moderada de peso se observan beneficios clínicos relevantes. “Con menos de 10 kilos perdidos ya se aprecia una mejora importante en la resistencia a la insulina y en las dislipidemias”, afirma.

Los médicos coinciden en que la principal ventaja de la cirugía con imanes es su seguridad. Al tratarse de una unión progresiva entre tejidos, el riesgo de sangrado o filtraciones es significativamente menor. Si bien su costo es similar al de otras cirugías bariátricas, el procedimiento aún no está incorporado al Bono PAD de Fonasa y presenta contraindicaciones específicas, como el embarazo, el uso de marcapasos o ciertas cirugías abdominales previas.

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