Déficit de oncólogos en Chile: solo 10 especialistas por millón de habitantes, muy por debajo del estándar OCDE
Un 75,6% de los oncólogos médicos activos en el país ejerce en la Región Metropolitana, según la Sociedad Chilena de Oncología Médica (SCOM). Especialistas que optaron por instalarse en regiones describen sobrecarga de pacientes y falta de equipos, mientras centros formadores como FALP buscan revertir la concentración.

Chile cuenta con 10 oncólogos por millón de habitantes, cifra muy por debajo de los 30 recomendados por la OCDE, de acuerdo con datos del Ministerio de Salud (Minsal). La brecha se profundiza al revisar la distribución geográfica de los especialistas: según registros de la Sociedad Chilena de Oncología Médica (SCOM), a septiembre de 2025 existían 246 oncólogos médicos activos en el país, de los cuales 186 —un 75,6%— se concentraban en la Región Metropolitana. Solo 60 ejercían fuera de la capital. El escenario ocurre en un contexto en que el cáncer sigue siendo uno de los principales desafíos sanitarios: según cifras preliminares del Departamento de Estadísticas e Información de Salud (DEIS), durante 2025 fallecieron 28.165 personas por esta causa a nivel nacional.
La brecha regional en cifras
La desigual distribución de especialistas se refleja en la carga que enfrentan los equipos regionales. En la Región del Biobío hay 14 oncólogos para atender a más de 5.000 personas en tratamiento activo o seguimiento por cáncer, según estadísticas del Minsal. En la Región de Los Lagos, más de 6.000 personas requieren atención oncológica, y la comuna de Osorno concentra el 69,7% de los pacientes regionales. «Hay una sobrecarga importante de pacientes, pocos oncólogos en la región y muchas limitaciones en el sistema público en comparación con el privado», señala la Dra. Carla Zurita, oncóloga médica del Complejo Asistencial Dr. Víctor Ríos Ruiz, de Los Ángeles, quien atiende un promedio de 240 pacientes mensuales en consulta y analiza otros 200 casos en el comité oncológico de su centro.
El Dr. Juan Pablo Galdames, quien ejerce en Osorno tras cursar su subespecialización en oncología médica en la Fundación Arturo López Pérez (FALP), describe un rol que va más allá de la atención clínica en contextos regionales: «En regiones uno no solo es oncólogo: también gestiona, coordina, resuelve urgencias y, muchas veces, contiene emocionalmente a pacientes y familias que llevan meses esperando atención». Ambos especialistas coinciden en que, pese a las exigencias del trabajo con equipos reducidos y demanda creciente, la cercanía con los pacientes en comunidades más pequeñas constituye una motivación adicional para ejercer fuera de Santiago.
Frente a este panorama, la formación de nuevos especialistas se ha vuelto un frente prioritario para las instituciones del sector. FALP participa actualmente en la formación de 22 de los 40 oncólogos médicos que se encuentran en proceso de especialización en el país. El Dr. Luis Marín, subdirector médico de Cirugía Oncológica y director académico de FALP, sostiene que la formación en oncología requiere una mirada más amplia que la técnica: «Formar oncólogos implica desarrollar vocación de estudio permanente, humildad intelectual para actualizar conocimientos que inevitablemente quedan obsoletos y, sobre todo, una orientación profunda al bienestar del paciente como ser integral. También implica formar a quienes preceden a los oncólogos en la ruta clínica: el médico de atención primaria, el internista, la enfermera de cabecera».
El Dr. Marín advierte, sin embargo, que preparar nuevos profesionales no es suficiente si no existe una red capaz de recibirlos y articular su trabajo. Persisten factores que dificultan una atención oncológica oportuna, como diagnósticos tardíos, derivaciones incorrectas, tiempos de espera prolongados y fragmentación del cuidado, barreras que reflejan brechas formativas y de gestión en distintos niveles del sistema de salud. El desafío, coinciden las fuentes consultadas, es que todos los niveles de atención —desde la atención primaria hasta los centros especializados— estén preparados para identificar, derivar y gestionar oportunamente a los pacientes oncológicos, independientemente de la región donde vivan.




