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29 mil muertes por cáncer al año y sillones para quimioterapia sin uso.

Cada año, aproximadamente 60.000 chilenos son diagnosticados con esta enfermedad devastadora, y cerca de la mitad de ellos, aproximadamente 29.000, pierden la lucha

“Como Gerente de CDIEM, me encuentro sumido en una profunda frustración por la crisis sanitaria que enfrentamos en Chile, especialmente en lo que respecta al cáncer. Esta enfermedad se ha convertido en una de las principales causas de muerte en el país, y el sistema de Garantías Explícitas en Salud (GES) se muestra particularmente deficiente en este ámbito. La demora en la atención es un factor crítico para la supervivencia de los pacientes, y hay numerosos artículos que resaltan esta problemática.” Así comenta Camilo Jerez, fundador y gerente de un centro de investigación y especialidades médicas con un particular foco en tratamientos oncológicos.

Es que el cáncer se ha convertido en la principal causa de muerte en Chile, según datos de la Organización Panamericana de la Salud. Esta situación alarmante ha llevado a la Comisión de Salud del Senado a considerar la declaración del cáncer como una alerta sanitaria nacional.

Cada año, aproximadamente 60.000 chilenos son diagnosticados con esta enfermedad devastadora, y cerca de la mitad de ellos, aproximadamente 29.000, pierden la lucha, tal como reporta El Mostrador. La situación se ha visto exacerbada por la pandemia de COVID-19, que ha causado retrasos significativos en el diagnóstico y tratamiento del cáncer. Un estudio mencionado en el mismo medio sugiere que estos retrasos podrían resultar en 3.542 muertes adicionales a lo largo de la década, con la mayoría de estas muertes concentrándose entre 2022 y 2025.

El Mercurio informa que las listas de espera de Garantías Explícitas en Salud (GES) han visto un aumento preocupante, con un incremento del 30% en casos de cáncer en el último año. A finales de 2022, se registraron 61.191 atenciones GES en lista de espera, siendo el cáncer cervicouterino, de mama y colorrectal los que acumulan la mayoría de las prestaciones retrasadas.

Además, como destacan fuentes de ADN Radio y La Tercera, Chile enfrenta un déficit crítico de recursos oncológicos. El país cuenta con solo 150 oncólogos, una cifra muy por debajo de los más de 400 necesarios según los estándares de la OCDE. La infraestructura para radioterapia también es insuficiente, con solo 17 a 18 máquinas disponibles frente a las 45 necesarias para satisfacer la demanda.

“Nos enfrentamos a un escenario donde la escasez de médicos oncólogos y la falta de infraestructura adecuada se hace notar, más aún considerando la limitación de recursos que deben ser asignados eficientemente. En CDIEM, contamos con un equipo de 4 oncólogos, una densidad posiblemente mayor que en algunos de los grandes hospitales públicos de Santiago y superior a la de algunas clínicas reconocidas. Sin embargo, en medio de esta situación crítica que vive Chile en cuanto al cáncer, y a pesar de que la comisión del Senado ha propuesto declararlo como una alerta sanitaria, me he encontrado con obstáculos insuperables al intentar coordinar, en repetidas ocasiones y bajo la ley del lobby, convenios con Fonasa. La burocracia y la aparente falta de interés en formalizar estos acuerdos hacen que los convenios con isapres tampoco se materialicen, agravado por la situación económica que enfrentan.” Comenta Camilo.

Esta disparidad en el acceso a tratamientos entre los sistemas de salud pública y privada en Chile ha sido un tema recurrente en el discurso de los expertos y políticos. La desigualdad en el acceso a diagnósticos rápidos y tratamientos efectivos entre estos dos sectores es una de las principales preocupaciones en la lucha contra el cáncer.

En respuesta a esta crisis de salud, en 2018 se presentó al gobierno el Plan Nacional de Cáncer 2018-2028, con el compromiso de igualar las oportunidades de tratamiento para todos los chilenos en un plazo de 10 años. Desde entonces, el presupuesto para la lucha contra el cáncer se ha duplicado, alcanzando casi el doble de los 160 mil millones de pesos iniciales.

La decisión de la Comisión de Salud del Senado de considerar el cáncer como una alerta sanitaria refleja la urgencia de esta problemática en el país. Esta medida busca movilizar recursos y atención hacia una enfermedad que no solo afecta a miles de chilenos cada año, sino que también representa un desafío significativo para el sistema de salud del país.

El profesional, además agrega “En este contexto, me pregunto constantemente si estamos haciendo todo lo posible para salvar vidas. CDIEM es una clínica oncológica que, lamentablemente, no cuenta con los convenios necesarios para atender a pacientes de Fonasa. Esto implica que los tratamientos deben ser financiados de manera privada, sin ninguna subvención, lo cual es fuente de una gran frustración. No poder salvar vidas ni ayudar a quienes más lo necesitan es desolador. Esta realidad no solo cuestiona nuestra eficacia como institución sanitaria, sino que también pone en evidencia las brechas y deficiencias de nuestro sistema de salud.”

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